sábado, 25 de abril de 2026

Significado de las banderas de colores en la Romería de la Virgen de Veredas.



En la Romería de la Virgen de Veredas, el desfile de banderas de colores —azul, celeste, rojo, naranja y verde— constituye uno de los elementos más expresivos de la comitiva procesional. Lejos de responder únicamente a un criterio estético, estas enseñas forman parte de un lenguaje simbólico arraigado en la tradición cristiana, donde el color actúa como vehículo de significados teológicos y devocionales.

El uso simbólico del color hunde sus raíces en la propia liturgia de la Iglesia, codificada especialmente a partir de la Edad Media y fijada en gran medida tras el Concilio de Trento, que consolidó el empleo de determinados colores en las celebraciones religiosas (blanco, rojo, verde, morado, negro) en función del calendario litúrgico. Paralelamente, las cofradías y hermandades desarrollaron sus propios códigos cromáticos, vinculando colores a advocaciones concretas, virtudes marianas o misterios de la fe.




En este contexto, el azul se erige como el color mariano por excelencia. Aunque no forma parte estricta del canon litúrgico, su uso devocional se generalizó desde la Baja Edad Media para representar la pureza, la Inmaculada Concepción y la realeza celestial de María. Asociado al manto de la Virgen, simboliza su elevación y su papel como intercesora.

El celeste, como tonalidad más clara, refuerza esa dimensión trascendente, pero añade matices de cercanía afectiva: dulzura, ternura y protección maternal.

El rojo, plenamente integrado en la liturgia como color del martirio y del Espíritu Santo, introduce en la simbología mariana la idea de amor ardiente y sacrificio, evocando tanto la caridad de la Virgen como su dolor.

El verde, color de la esperanza y de la vida que se renueva, expresa la confianza del creyente en la intercesión de María.

El naranja, menos habitual en la tradición litúrgica, se interpreta como símbolo de luz, entusiasmo y fervor, reflejo del carácter festivo de la romería.

En conjunto, estas banderas configuran una auténtica “catequesis visual”, donde cada color aporta un matiz al retrato simbólico de la Virgen de Veredas.



Estas banderas adquieren un significado añadido por el hecho de ser portadas por niños durante la procesión.

Este protagonismo infantil no es casual. Por un lado, remite simbólicamente a valores como la pureza, la inocencia y la sencillez, tradicionalmente asociados a la espiritualidad mariana. Por otro, constituye un mecanismo de transmisión cultural: al participar activamente en la romería, los más jóvenes interiorizan desde edades tempranas los rituales, símbolos y formas de devoción de la comunidad.

Así, cada bandera no solo representa un atributo de la Virgen, sino también un eslabón en la cadena de continuidad de la tradición. Los niños que hoy las portan se convierten en los futuros depositarios de la romería, asegurando la pervivencia de una celebración que es, al mismo tiempo, expresión de fe y de identidad colectiva. 

viernes, 24 de abril de 2026

Sobre la construcción del camarín de la Virgen de Veredas.


Vista trasera del Camarín del Santuario 
de la Virgen de Veredas. 


La disolución de Honrado Concejo de la Mesta en 1836 no solo puso fin a una de las instituciones más características del Antiguo Régimen ganadero, sino que conllevó también la supresión de un entramado de privilegios económicos asociados a la trashumancia. Entre ellos figuraban los derechos de pontazgo, cuya percepción beneficiaba a diversas instituciones situadas en las principales vías pecuarias. Tal era el caso del Santuario de la Virgen de Veredas, enclavado en plena Cañada Real de la Mesta.

La pérdida de estos derechos abrió un escenario de incertidumbre jurídica en torno a la titularidad del santuario y, especialmente, de la imagen que en él se veneraba. El hecho de hallarse la ermita sobre bienes de carácter demanial o de dominio público favoreció la aparición de tensiones respecto a su adscripción jurisdiccional y devocional.

La solución adoptada, de gran pragmatismo, consistió en la ampliación del edificio hacia el este, levantando un nuevo cuerpo cuadrangular elevado, al que se accede por un arco de medio punto sobre una escalinata de marmol blanco, con bóveda octogonal y rematado con linterna, en el que se instaló la imagen de la Virgen. Igualmente se instaló una artística reja de forja, sustituida a finales del siglo pasado. 
Con ello, el camarín quedaba inequívocamente situado dentro del término municipal de Torrecampo, disipando cualquier duda sobre su titularidad y patronazgo. Desde entonces, la Virgen de Veredas ha continuado siendo objeto de una intensa devoción que trasciende el ámbito local, congregando fieles no solo de los pueblos circundantes, sino también de lugares más alejados.

De la construcción de este camarín da cuenta una crónica del Diario de Comercio de Córdoba, fechada en 1862, cuyo testimonio se transcribe a continuación:


Recreación de la construcción del
Camarín mediante IA.

"Un paseo por sierra Morena. Junio 1862.
El 30 de marzo fuimos invitados para ver una posesión agrícola, a las, márgenes del rio Guadamora, en el término de la villa de Torrecampo, una de las siete que componen el Valle de los Pedroches. El día convidaba a tan agradable paseo. Cuando pasamos el último de los dos brazos o corrientes de este rio, nos admiró la agradable perspectiva que presentaba la ladera, en cuyo vértice se halla situada esta pequeña finca, llamada de La Calera(...) Solo el que pueda hallarse en nuestro lugar a la salida del sol en un hermoso día de primavera puede formarse una idea del bello panorama que teníamos a nuestra vista: desde la cumbre de este cerro de La Calera (...)donde se halla situado uno de los chozos (...)se descubre a su frente toda la llanura del valle referido, y la vista mejor y más acostumbrada a las lontananzas puede distinguir las cúpulas de las torres de varios pueblos del mismo(...)A nuestra espalda corría tranquilo el Guadalmez, que a poco más de un kilómetro del punto en que nos hallábamos recibe las aguas del río Aguamora*, con el que aumentando su caudal, corre tranquilo por la falda de la cordillera de sierras, en cuyas cumbres se hallan los puertos de Topa-carnero y Mochuelo, que dividen esta provincia de la de Ciudad Real, у en las llanuras de esta pintoresca sierra el valle o dehesa denominada de la Alcudia, grande y rica posesión perteneciente al Real patrimonio; sobre nuestra derecha, se veía una bonita y antigua ermita dedicada a la Virgen de Veredas, cuyo camarín, que se estaba haciendo nuevo, dará más dimensiones a la Iglesia y más agradable perspectiva; es la patrona de Torrecampo, y el primer día de mayo la villa celebra su festividad con función de Iglesia, sermón y procesión de la imagen por sus alrededores, que atrae una inmensa concurrencia de gentes de los pueblos del valle a esta romería."(...).



La finalización de la construcción del camarín de la Virgen de Veredas finalizó en 1863 , año que figura en la veleta que remata la obra. 

viernes, 17 de abril de 2026

Actos y cultos con motivo de la Romería, Feria y Fiestas de Nuestra Señora de las Veredas Coronada 2026

 


Una devoción que define a un pueblo

Hablar de Torrecampo es hablar, inevitablemente, de la profunda devoción a Nuestra Señora de las Veredas Coronada, una de las manifestaciones religiosas y culturales más arraigadas en el corazón de Los Pedroches. Su culto, documentado desde antiguo, ha vertebrado durante siglos la vida espiritual, social y festiva de la localidad, convirtiéndose en un elemento esencial de su identidad colectiva.

La romería en su honor, celebrada cada primero de mayo, no es solo una cita religiosa, sino un auténtico encuentro intergeneracional donde tradición, fe y convivencia se dan la mano. Familias enteras acompañan a la Virgen hasta su ermita, en un entorno natural privilegiado, manteniendo vivas costumbres transmitidas de generación en generación: el camino compartido, los cantos, la música, y la hospitalidad que caracteriza a este pueblo.

La coronación canónica de la Virgen de Veredas en 1995, vino a reforzar aún más esta devoción histórica, consolidando su papel como símbolo espiritual y protector de Torrecampo. Especial significado tiene también el gesto institucional por el que se le impone el bastón de mando como Alcaldesa Honoraria, reflejo del vínculo entre el sentir popular y la vida pública del municipio.

En torno a esta tradición se articulan las Feria y Fiestas, que combinan solemnidad religiosa con una amplia programación lúdica, pensada para el disfrute de todos.


📅 Programa de Actos




Del martes 21 al miércoles 29 de abril

20:30 h. Tradicional Novena en honor a Nuestra Señora de las Veredas Coronada.
📍 Parroquia de San Sebastián.


Domingo, 26 de abril

12:00 h. Lectura Solemne del V Pregón de la Romería.
Homenaje a D. Francisco Romero Blanco (Q.E.P.D.).
Pregonera: N. H. Dña. Leonor Romero Pastor.
Actuación del Coro Romero “Primero de Mayo”.
📍 Parroquia de San Sebastián.


Jueves, 30 de abril

12:00 h. Gran tirada de cohetes y repique de campanas.

19:00 h. Pasacalles infantil y pasacalles musical con la Agrupación Musical Guadamora.

22:00 h. Salida de autoridades desde el Ayuntamiento hasta la Ermita de Gracia, encendido del alumbrado y espectáculo pirotécnico. Limonada para los asistentes.




23:00 h. Cuarteto Montefrío (Caseta Municipal).

00:00 h. DJ Roben Wallas (Caseta de la Juventud).

01:30 h. Orquesta Moliere Show.


Viernes, 1 de mayo – ROMERÍA

08:00 h. Diana floreada por la Agrupación Musical Guadamora.


10:30 h. Comienzo de la Tradicional Romería, presidida por Hermano Mayor, Camarera de Honor, Junta de Gobierno de la Hermandad y Autoridades, trasladándose a la Ermita de Ntra. Sra. de las Veredas.

12:00 h. Imposición del bastón de mando como Alcaldesa Honoraria a la Santísima Virgen por el Sr. Alcalde.
A continuación, salida de la Virgen y Santa Misa solemne en el altar de campaña.


Seguidamente, Procesión de la Virgen por el recinto de la Ermita, con acompañamiento de la Agrupación Musical “Guadamora”.

Al finalizar, invitación popular.

18:00 h. Actuación de Vero Band (explanada de la ermita).

23:00 h. Quinteto Sarma (Caseta Municipal).

00:00 h. DJ Pablo Luna (Caseta de la Juventud).


Sábado, 2 de mayo

11:00 h. Santa Misa en la Ermita de Ntra. Sra. de las Veredas Coronada.

12:30 h. XXVI Certamen de Narrativa Corta “Villa de Torrecampo” y XXIV Concurso de Cuento Infantil (Casa de la Cultura).

13:30 h. Actuación de Rosa Miranda.


17:30 h. Grupo Trueno Azul (calle Gracia).

20:00 h. Los Melleriers (Caseta de la Juventud).

23:00 h. Orquesta Chasis (Caseta Municipal).

23:00 h. DJ Anto Moreno, Pablo Luna y Dani Castillo (Caseta de la Juventud).


Domingo, 3 de mayo

11:30 h. Gymkana infantil (recinto ferial).

12:00 h. Tirada al plato – XLI Memorial Pablo Romero Alamillo.

14:00 h. Coro Romero “1º de Mayo” (Caseta Municipal).

14:30 h. Charanga La Pachanga por los bares de la localidad.

19:00 h. Espectáculo infantil Park Magia (Caseta Municipal).

20:00 h. Grupo Alma Andalusí (Caseta de la Juventud).

22:30 h. Orquesta Revolsow (Caseta Municipal).

23:00 h. DJ David Ceña (Caseta de la Juventud).


Lunes, 4 de mayo

12:30 h. Juegos populares (calle Gracia). Día del Niño. Atracciones a 2 €.

14:30 h. Comida homenaje a nuestros mayores (Caseta Municipal).
Tickets: 5 € (recogida en el Ayuntamiento del 20 al 30 de abril).

15:30 h. Actuación de Beatriz Zafra (canción española).


18:00 h. Carrera de cintas – XVI Memorial Manuel Jordán Castro.

20:00 h. Grupo Zambra (Caseta de la Juventud).

22:00 h. Gran traca fin de fiestas.

23:00 h. Cuarteto Calicanto (Caseta Municipal).


sábado, 7 de febrero de 2026

La remodelación de la Plaza de Jesús: una transformación necesaria… pero sin la ciudadanía.


Recreación de la Plaza de Jesús mediante IA


La Plaza de Jesús y la calle del mismo nombre, uno de los enclaves más representativos del centro urbano de Torrecampo, afrontan una remodelación integral incluida dentro del Plan Provincial de Obras y Servicios 2024-2027 de la Diputación de Córdoba. Se trata de una intervención ambiciosa, llamada a transformar de manera profunda un espacio estratégico del pueblo de Torrecampo, con una inversión de unos 350.000€ y un plazo de ejecución de seis meses.

Sin embargo, junto a los indudables aspectos positivos del proyecto, vuelve a repetirse una constante ya conocida en el municipio: la ausencia de un proceso previo de diálogo y participación ciudadana en la definición de una actuación que afecta a uno de los espacios públicos más utilizados y simbólicos de Torrecampo. El mismo escenario que hemos vivido en las últimas décadas en Torrecampo con la construcción de la Casa de la Cultura y su limitado salón de actos y las dos obras llevadas a cabo en el Paseo de Gracia.

Alzado sobre plano de la remodelación de la Plaza 
de Jesús de Torrecampo.


El proyecto parte de un diagnóstico técnico difícilmente cuestionable. En la actualidad, la plaza y la calle Plaza de Jesús presentan acerados estrechos, a distinto nivel que la calzada y en un estado de deterioro avanzado, incumpliendo la normativa vigente en materia de accesibilidad. El pavimento existente —baldosa de terrazo en las aceras y adoquines de granito en la calzada— muestra roturas y deformaciones que comprometen la seguridad del tránsito peatonal.

La zona central de la plaza está ocupada por una pequeña área verde con una fuente ornamental de piedra, muy deteriorada, de escaso valor artístico y prácticamente inaccesible, que no invita al uso ni al disfrute vecinal. A ello se suma la utilización improvisada del espacio como explanada polivalente, con presencia ocasional de vehículos estacionados incluso sobre áreas peatonales.

Otro de los puntos fuertes del proyecto es la renovación integral de las redes de saneamiento y abastecimiento, actualmente formadas por conducciones antiguas de hormigón y fibrocemento, con diámetros insuficientes y frecuentes averías. La sustitución por nuevas tuberías de polipropileno y polietileno de alta densidad, junto con la ejecución de nuevos pozos de registro y acometidas domiciliarias, permitirá modernizar unos servicios básicos que llevaban años reclamando una actuación de fondo.

El proyecto plantea una nueva configuración urbana que prioriza el uso peatonal, reorganizando la confluencia de las calles San Antonio, Santiago, del Mudo y Plaza de Jesús, e integrando esta última hasta la Plaza de la Iglesia. Se apuesta por itinerarios accesibles, pavimentos continuos y una circulación rodada claramente subordinada.

No obstante, llama poderosamente la atención que, pese a la magnitud de la intervención y a la centralidad del espacio, no se haya contemplado la adaptación de la plaza como espacio escénico para la celebración de conciertos, representaciones teatrales u otros eventos culturales al aire libre. En un municipio donde la vida cultural depende en gran medida de espacios públicos multifuncionales, esta carencia supone una oportunidad claramente desaprovechada.



                                 Detalle de la ordenación peatonal y tráfico rodado.


La nueva plaza ganará en estética, accesibilidad y ordenación, pero seguirá careciendo de una infraestructura mínima que permita convertirla en un verdadero foro cultural.

Desde el punto de vista constructivo, el proyecto apuesta por materiales nobles y duraderos, como adoquines de granito y cuarcita en la calzada, losas de granito en acerados y pavimentos prefabricados antideslizantes en el interior de la plaza. Se incorporan pasos de peatones accesibles, pavimento táctil y bordillos adaptados.

La actuación incluye además una renovación del paisaje urbano, con parterres, alcorques y nuevas plantaciones de especies mediterráneas y árboles de sombra, así como la mejora del alumbrado mediante la reutilización de farolas existentes y la instalación de balizas luminosas de diseño contemporáneo.

El mobiliario urbano —bancos, asientos móviles, jardineras, bolardos y papeleras— está pensado para fomentar la estancia y el uso cotidiano del espacio.

La remodelación de la Plaza de Jesús es una oportunidad para mejorar de manera significativa el corazón urbano de Torrecampo, revalorizar su entorno patrimonial y dotarlo de mayor calidad urbana. Pero también debería haber sido una oportunidad para ensayar nuevas formas de gobernanza local, basadas en la escucha activa y la implicación de la ciudadanía en decisiones que afectan a su vida cotidiana.

Aún en fase de alegaciones, el proyecto abre una última ventana para el debate. Porque las plazas no son solo pavimentos, árboles y bancos: son, sobre todo, escenarios de convivencia, y su diseño debería construirse no solo desde los despachos, sino también desde la voz de quienes las viven cada día.